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¿Seguro que tu perro come bien?

Seguro que tu perro come bien
Seguro que tu perro come bien

Esta puede ser una pregunta habitual en alguna «cola» de verdulería o en un encuentro callejero, entre dueños/ as de perros.

El motivo es variadísimo: desde el mero chisme pasatista, al deseo manifiesto de una receta mágica para embellecer el pelaje de su can, o lo que es más común en estos tiempos, qué darles de comer a nuestros queridos bichos que no dañe su estómago (ni su piel) ni lesione nuestro bolsillo, víscera sensible si la hay… !

Para nosotros, los veterinarios homeópatas, la pregunta QUE COME SU PERRO encierra por lo menos dos niveles de importancia.

Dos niveles de importancia

Uno, tal vez el más importante, es que a través de conocer qué le gusta comer al animal, obtenemos algunas de las pistas valiosas para determinar su imagen, su tipo, es decir, para individualizarlo, como un ser apartado del común de su especie. Así es frecuente, en nuestro extenso interrogatorio, el indagar acerca de qué cosas desea, -alimenticias o no- al margen de la dieta normal que sus dueños ofrecen. Las respuestas son muy variadas- y curiosas- recorriendo un espectro que va desde las cebollas hasta el revoque de las paredes, pasando por los crayones, el dulce de leche y hasta los lápices labiales!

La segunda razón por la que nos detenemos es la cuestión alimenticia, es por que muchas veces- muchísimas- los perros son incorrectamente alimentados. Sea por un exceso de alimentos artificiales (balanceados), o por una tendencia a las monodietas cárneas o por la incorporación de ciertos componentes (fideos, polenta, etc.); lo cierto es que estas desviaciones son responsabilizadas, en numerosas ocasiones, como las causantes o despertadoras de diversos trastornos de la piel de nuestros canes domésticos.

Es ya sabido- al menos en Buenos Aires- que el 70 % o más de la casuística atendidas en clínicas de pequeños animales, es ocupada por los tristes PROBLEMAS DE PIEL y en la mayoría de esos casos dos son las causas disparadoras más comunes: 1) trastornos en la dieta y 2) alergia o dermatitis crónica por pulgas.

Y las dos patologías (enfermedades o entidades nosológicas) muchas veces juntas en el mismo perro, descubren una misma y común evidencia de terreno: hay un campo biológico- el del can en cuestión- que ya está predispuesto, preparado, condicionado genéticamente para que- bajo ciertas condiciones, alimenticias por ejemplo- esta enfermedad sea posible y se desarrolle.

Esto es lo que explica que no pase- por suerte- en todos los perros que comen «cualquier cosa» o en todos aquellos que son invadidos por las pulgas.

Cualquiera ha visto los perros «ovejeros cualunques» del campo, que ingieren sólo carne o cazan alguna presa o son alimentados con sobras de comida de sus cuidadores (guisos con picantes o carnes hervidas con condimentos, etc.) no se bañan nunca o se revuelcan en excrementos propios o ajenos y están…hechos un cuadro para el kennel!

Lo cual viene a insinuar, colateralmente, la importancia del hábitat y ayuda a entender el por qué esta enfermedad se da, fundamentalmente en perros «de departamento» y en ciudades como Buenos Aires y similares.

Un ejemplo nos serviría de auxilio para mostrar que puede hacer la homeopatía en los casos – muchos ,no todos -con estas alteraciones que tan frecuentemente son motivo de consulta.

LADY… M es una perrita de casi ocho años, mestiza, de talla pequeña y de color indefinido entre negro y marrón. Consulta por una «dermatitis alérgica» que tiene «desde siempre» con mucho prurito en la piel, caída de pelo a mechones, seborrea que le produce un insoportable «olor a perro» y vómitos más o menos periódicos, (una o dos veces por mes). Sus deposiciones con muy irregulares, presentando frecuentemente episodios de diarrea.

Le dan casi rutinariamente cynarex con las comidas, lo bañan con dermoxil (que agrava su piel) y había sido tratada con corticoides en varias oportunidades. En el momento de la consulta estaba decaída y en la inspección se constató la presencia de una catarata con luxación de cristalino, en el ojo derecho.

Uno de los aspectos más llamativos de Lady fue «su dieta»: su comida habitual era solo carne, pero además «picaba» lo que hubiera! Le encantaba el café con leche, comía tierra de las macetas, fiambres grasosos (salame picado grueso) y la enloquecían las comidas condimentadas, las empanadas y la comida china!

Todas estas cosas se las daban sus dueños pensando honestamente que «un pedacito así de chiquito no le iba a hacer daño», o ella misma se ingeniaba para encontrarlas.

De su historia también eran notables sus pseudopreñeces (embarazos psicológicos) y los trastornos leves aparecidos luego de vacunarla («había quedado alterada y decaída por unos días»). Era friolenta y poseía muy buen oído («oye cualquier ruido»).

Era muy asustadiza, presentando temor a los ruidos en la calle, las tormentas con y sin truenos e incluso, se alteraba ante la proximidad de las mismas, adoptando actitudes tales como «revolcarse panza arriba».

También era algo celosa, afectuosa y sólo si tocaban su comida era posible que se irritara momentáneamente. Esto mismo sucedía a veces cuando le hablaban «con cariño».

Seleccionando los siguientes síntomas:

  •  Asustadiza
  •  Temor a ruidos
  •  Temor a tormentas
  •  Agravación por el frío
  •  Deseo de condimentos
  •  Deseo de salados.

A los que se sumaron dos datos importantes de su biografía como sus erupciones suprimidas (con los corticoides) y sus trastornos luego de una vacunación, se prescribió Sulphur 30 en glóbulos, hasta lograr alguna modificación en su estado. Además- dato fundamental- se indicó una dieta equilibrada en proteínas, hidratos y grasas con la expresa prohibición de incurrir en transgresiones alimenticias.

Con la homeopatía muchas veces logramos modificar las respuestas exageradas del terreno, algo así como «descargar un revólver» cargado en este caso de hipersensibilidad.

Pero también es cierto que pocas veces tenemos la certeza absoluta de haberlo logrado totalmente. Por lo mismo es necesario, «evitar apretar el gatillo» o sea, en este caso, es imperioso impedir la incorporación de alimentos agresivos.

Lady volvió al consultorio a los 5 meses de haber tomado Sulphur 30 sólo 10 días. Su estado general era muy bueno, con su piel casi totalmente normalizada, abundante y lustroso manto. Ahora » se rasca como cualquier perro pero no se lastima», aceptó muy bien el cambio de dieta y lo más importante: ha mejorado, casi desaparecido, su inquietud antes las tormentas y «sus reacciones de temor o sobresaltos» ante los truenos o ruidos de la calle han disminuido. No volvió a vomitar ni presentó diarrea en estos cinco meses.

No siempre la cosa es tan fácil ni tan clara. Los famosos «problemas de piel» son en su mayoría un hueso duro de pelar. Malos hábitos alimenticios, hábitat inadecuado, poco ejercicio, higiene exagerada (él célebre olor a perro es normal para el perro, aunque a veces hiera nuestra sensibilidad olfatoria) y las pulgas, son algunas de las causas o noxas iniciadoras de muchas enfermedades cutáneas. Necesitan un enfoque a la vez profundo y amplio que permita corregir lo corregible y lograr un nuevo equilibrio, que deberá ser integral y no sólo de su piel y pelaje.

LO QUE COME

su perro es muy importante (tanto como su cariño y protección) y las «licencias» que a veces los amos se permiten, configuran estos trastornos que algún autor ha denominado genéricamente como la «enfermedad del dueño», ya que es él, el que con esas inocentes actitudes de un » cachito así» nada le va a hacer, va minando el terreno y abriendo las puertas a la enfermedad.»

Sumado a este tema y como dijimos, a veces junto a él vienen » a marcha redoblada» las pulgas, que- como los piojos en las escuelas- son un constante desafío a nuestra capacidad e ingenio. Cuando aparecen derrotadas por la última panacea, renacen con renovados bríos y aquello que parecía aniquilarlas, ahora parece alimentarlas!

Son protagonistas esenciales- casi siempre- en estos problemas y la homeopatía es nuestro recurso primero en este «partido con final abierto» (se me nota el clima del mundial…) pero este será el tema de otra historia.

 

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